El agua alerta

Alejandra Aguilera Belmonte — USS – Facultad de Ciencias, Puerto Montt

¿Qué señales del agua debemos atender?

El agua expresa señales que permiten anticipar cambios y riesgos.

Los cuerpos de agua cambian constantemente y, muchas veces, esas transformaciones comienzan con señales que, aunque son difíciles de percibir, brindan valiosos datos y alertas. Las microalgas que forman parte natural de los ecosistemas acuáticos varían por determinadas condiciones ambientales que pueden favorecer su proliferación y provocar floraciones capaces de alterar los ecosistemas, afectar a otros organismos y generar consecuencias para las personas y las actividades productivas. El estudio de estos pequeños organismos y de factores como la temperatura, la salinidad y la calidad del agua permite comprender mejor cómo ocurren estos fenómenos y reconocer tempranamente situaciones de riesgo. De este modo, la investigación, el monitoreo y la vigilancia transforman las señales del agua en información que puede orientar decisiones y acciones de prevención. Aprender a interpretar aquello que nos está diciendo el agua nos ayuda a anticipar sus cambios y comprender que observar de manera continua es también una forma de cuidar los ecosistemas y la vida que depende de ellos.

Conceptos clave: Interpretación; Floraciones algales nocivas (FAN); Vigilancia ambiental; Factores ambientales; Agua como sistema dinámico; Calidad del agua; Toxicidad y riesgo ambiental.

¿Qué señales del agua debemos atender?

El agua es vida, la existencia de todos los seres vivos depende del agua. Las fuentes de agua son variadas, y me convocan principalmente las fuentes de agua dulce y por sobre todo el mar. Chile posee una costa continental de más de 6000 kms. Pero esto aumenta en más de un orden de magnitud si consideramos las islas, archipiélagos, fiordos y canales de la Patagonia austral, concentrando más del 90% de esta compleja costa al sur de Puerto Montt. Por lo que sí, el mar tiene mucho que decirnos, y nosotros (los humanos) mucho que escuchar y por sobre todo aprender. El mar habla a través de las mareas, con ciclos perpetuos de movimiento global, pero con diferencias locales. Nos habla también a través de sus afluentes de agua dulce, que le otorgan diferencias de salinidades únicas, como nuestro estuario de Reloncaví, poseedor de una diversidad biológica y oceanográfica única que nos regala un espacio para actividades de cultivos de bivalvos que sostiene la actividad económica de muchas familias. Pero también nos habla de la contaminación antropogénica en las zonas más costeras donde los desechos tanto orgánicos como plásticos generan cambios en la estructura biológica generando aumento de nutrientes y con ello, respondo a la segunda pregunta.

¿Cómo afectan las algas al ecosistema?

El fitoplancton es un conjunto de microorganismos fotosintéticos que viven suspendidos en el agua, formado principalmente por algas unicelulares y cianobacterias. Estos organismos son productores primarios lo que significa que, igual que las plantas terrestres, realizan fotosíntesis: usan la energía de la luz solar para transformar CO₂ y nutrientes en materia orgánica propia. Gracias a esto, el fitoplancton es el primer eslabón de la cadena alimentaria acuática: de él se alimenta el zooplancton, que a su vez alimenta a larvas, peces y el resto de la fauna marina. Además, cumple un importante rol ambiental: actúa como sumidero de carbono. Al hacer fotosíntesis, capta CO₂ disuelto en el agua y lo transforma en su propia biomasa. Cuando estas células mueren, parte de esa materia orgánica no se degrada de inmediato, sino que se hunde hacia el fondo, en un proceso llamado sedimentación. Ese carbono queda enterrado en el fondo marino durante siglos, formando parte de lo que se conoce como carbono orgánico enterrado. A este mecanismo completo —desde que el fitoplancton fija el carbono hasta que queda depositado en el sedimento— se le llama bomba biológica de carbono, y es uno de los procesos naturales más importantes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Como beneficio adicional, esa materia orgánica acumulada en el fondo también mejora la calidad del agua y genera hábitat para otros organismos que viven en el fondo.

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